sábado, 27 de febrero de 2016

Reajustando las zonas de entrenamiento

En el mes de agosto, cuando adquirí la banda para medir la FC, ya estuve investigando un poco sobre el tema y descubriendo las zonas de FC para el entrenamiento. La prueba de esfuerzo que me hice en septiembre no aclaró este asunto de los ritmos y zonas de entrenamiento, ya que decidí (creo que acertadamente) hacerme simplemente la prueba diagnóstica por mi seguro, y no la prueba deportiva en un centro especializado y que me habría costado un dinero que para mi caso no estaría justificado; en la prueba diagnóstica que me hicieron, partieron de la suposición de una FC Máx. mediante la fórmula del 220, y realizamos la monitorización hasta alcanzar una FC justo pasando del umbral a la zona anaeróbica (es decir, sin llegar al límite).

Hasta ese momento, las zonas de entrenamiento las estaba calculando mediante la aplicación del porcentaje sobre la FC máxima directamente. Después, en noviembre, cuando adquirí el Garmin FR 225, al tener la posibilidad de comprobar la FC durante la carrera, revisé este aspecto y calculé las zonas de entrenamiento en base a la Fórmula de Karvonen. Esos cálculos ya me daban unas zonas de entrenamiento con bastante precisión, aunque lo había hecho tomando el valor de mi FC Máx. con la fórmula de "220 - edad", y la FC Rep. con el valor que había medido en agosto a los pocos minutos de despertarme (y que eran 62 ppm).

Ahora he decidido ajustar estas zonas con un poco más de precisión. Para ello, y tras revisar algunos artículos como éste, calculé mi FC Máx. con la fórmula de Tanaka en vez de la del 220. De todos modos, para mi edad, sale el mismo valor con una u otra fórmula (varían bastante poco en realidad, a menos que seas muy joven o muy mayor). Y para la FC de Reposo, he hecho mediciones durante varios días consecutivos al despertar (pero sin levantarme todavía de la cama), y he hecho la media. Ahora la FC Rep. de referencia es más baja que la que había utilizado en agosto (ahora han salido unas 54 ppm).

He hecho los cálculos, y ya he configurado en el reloj las zonas de entrenamiento con el nuevo ajuste. Quedarían así:
  • ZONA 1 (calentamiento 50% al 60%):  117 ppm a 129 ppm.
  • ZONA 2 (aeróbico 1 ó fácil 60% al 70%): 130 ppm a 142 ppm.
  • ZONA 3 (aeróbico 2 70% al 80%): 143 ppm a 155 ppm.
  • ZONA 4 (umbral 80% al 90%): 156 ppm a 167 ppm.
  • ZONA 5 (anaeróbico 90% al 100%): 168 ppm a 181 ppm.
Normalmente en los rodajes de entrenamiento suelo estar en la zona 3, a veces alcanzando la zona 4, y también alguna vez que voy más relajado, en la zona 2.

El otro día por ejemplo, cuando retomé el contacto con el asfalto después del parón por la anemia, en los 5 kms que hice a ritmo alegre, la media salió en la zona 4 (158 ppm) y registré un pico máximo en la zona 5 (174 ppm).

Cada vez le pillo más el gustillo a entrenar con la referencia de la FC y olvidarme del ritmo por km que esté llevando, aunque esa referencia también la necesite tanto en los entrenamientos (por ejemplo en las series) como en carrera.

Bueno, mañana rodaje tranquilito con unos amigos. Ya os contaré los kms que salen, la verdad es que me da igual, los voy a disfrutar sean los que sean! :-)


viernes, 26 de febrero de 2016

Pues sí, sí que era #cuestiondeFe

Ayer ya salieron los resultados de la analítica de control de las 4 semanas. Suponía que los niveles iban a salir un poco mejor (que la hemoglobina hubiera subido de 8 que estaba, a 11 por ejemplo) porque ya no me asfixio subiendo las escaleras, no tengo mareos, no se me quedan frías las manos, no estoy pálido, etc.
Bueno, pues me he llevado una muy grata sorpresa! La hemoglobina está en 13,2 (rango normal: 13 a 17,50); y la ferritina está en 53,40 (rango normal: 20 a 425). Así que, aunque sigan algo bajos, están dentro del rango normal. Hay otros valores que salen un pelín alterados todavía, pero muy poco. Y el tratamiento con las pastillas de sulfato ferroso lo tendré que continuar durante unos meses, principalmente para subir bastante la reserva de hierro (ferritina).

Lo mejor de este resultado, es que ya no estoy castigado!!!! Yeeeeeaaah!!! Rocanrol!!!
Que síiiii, que voy a ir con cuidado, que voy a seguir haciéndome mis controles y todo lo demás, pero me dio un subidón de alegría cuando vi esos resultados, sabiendo que ayer mismo por la tarde iba a darme una vuelta para probar cómo estaba este cuerpecito!

Calenté y estiré unos minutos antes de ponerme en marcha. En lugar de hacer la vuelta completa por el Puerto de la Torre como habitualmente, decidí bajar hacia la Caja Blanca y correr en llano por Torre Atalaya y Soliva. Bajando la cuesta me encontraba cómodo, y el primer km salió rapidillo (para lo que estaba siendo mi ritmo desde mediados de noviembre) y lo asocié con eso, con el tramo de 300 ó 400 metros cuesta abajo al comienzo. El siguiente km (ya en llano) iba igualmente muy cómodo, y me sorprendí al ver que salía aún más rápido que el primer km, y el tercero más! Decidí seguir manteniendo ese ritmo y ver si llegaba a completar 5 kms. Hace 4 semanas me resultaba imposible mantener durante varios kms un ritmo más rápido de 5:30/km, y no podía forzarme a subir la FC por encima de 155 ppm, mi cuerpo no me dejaba, no era capaz. Pues ayer hice 5 km a una media de 4:24/km, yendo a un ritmo ligerito pero sin sensación de ir "a tope", me resultaba fácil mantener el ritmo, corría muy cómodo, era una sensación fantástica, no me encontraba así desde el mes de septiembre por lo menos! No quise hacer más distancia a ese ritmo, porque llevaba más de un mes parado y soy consciente de que tengo que ir poquito a poco, pero por sensaciones, hubiera podido continuar sin problemas. Después de caminar unos segundos para bajar las pulsaciones, retomé un trote tranquilo y fácil otros 10 minutos (aunque terminé los últimos metros también con un pequeño esprint).
En resumen, me sentí de maravilla por volver a correr con confianza, sin cansancio, sin pesadez, con soltura, con libertad. Espectacular! Y hoy tengo unas ligeras agujetas que me recuerdan que ayer volví a calzarme mis zapatillas, benditas agujetas! :-D

Este fin de semana volveré a correr, ya a un ritmo más tranquilo, con la intención de acumular kilómetros. No voy a poder seguir el plan de entrenamientos que me hubiera gustado para afrontar la media maratón de Málaga el 10 de abril, pero espero poder disfrutar de la carrera, ya que además vamos a participar un buen grupo de amigos (muchos de ellos debutando en la distancia), va a ser un gran día!

Tirando hacia atrás unos meses, de carreras, entrenos, y sensaciones, me doy cuenta de que buena parte del cansancio y la pesadez que sentí a partir de octubre/noviembre (siendo más que evidente el día de la media maratón del Rincón de la Victoria), no eran simplemente por la exigencia del entrenamiento de la maratón, esos entrenos los estaba asimilando bastante bien, siguiendo correctamente el plan y cumpliendo con los días de descanso. Y en esos días ni siquiera me di cuenta que los culpables podían ser los antiinflamatorios que tomaba cuando me dolía la hernia de la espalda (incluso podría haberme ahorrado tomar ese veneno, porque el dolor podía ser soportable, como ahora mismo). La anemia fue a más, poco a poco, haciendo que mi cuerpo pareciera cansado, pesado. En parte, saber todo esto ahora, me abre una nueva "ilusión"... corrí la maratón con anemia! (qué animal)... de hecho, probablemente, los calambres que tuve desde el km 25-27 no sean simplemente achacables a una falta de sales minerales (no me tomé la cápsula que llevaba en el bolsillo por olvido, pero sí tomé agua, bebida isotónica, y plátanos durante todo el recorrido); lo mismo que el hecho de no poder llevar un ritmo más rápido de 5:30/km mantenido tampoco se debía simplemente a cansancio de los meses de entrenamiento. Debido a la anemia, mi cuerpo no se estaba oxigenando bien, y esa falta de oxígeno en los músculos, se hace evidente con los calambres. De hecho, en enero (cuando más fuerte estaba ya la anemia, y más bajo el nivel de hemoglobina y de hierro) tenía calambres en los gemelos incluso por la noche en casa, sin hacer nada!
¿Cómo convierto todas esas sensaciones horribles en energía positiva? Pues siendo consciente de que cuidando todo lo que he aprendido (a base de palos) durante 2015, este año puedo hacerlo mucho mejor. Ahora tengo ganas de volver a enfrentarme a esos 42,195 tan ilusionado como la primera vez, y con la experiencia y el aprendizaje de todo un año muy intenso, más lo que sea capaz de aprender este año. Allá voy!

Todos estos post en el blog me van a servir de memoria, de recordatorio, de voz de la conciencia. Y si además a alguien le pueden servir para sospechar por qué se encuentra así "de repente" y qué se puede hacer al respecto, pues genial.

Voy a terminar el mes de febrero con la mente en positivo y la ilusión a tope. Me alegro muchísimo de que por fin esté llegando a su fin esta #cuestiondeFe

sábado, 20 de febrero de 2016

Y más lecturilla runner mientras espero a poder runnear

Pues como ya comentaba en alguno de los anteriores post, aprovechando el parón mientras que me voy recuperando de la anemia (#cuestiondeFe) he leído alguna cosilla más relacionada con el running.

En estos últimos meses había aprovechado alguna oferta de libros gratis o a un precio muy bajo para Kindle de Amazon, y ahora es cuando he leído estos títulos.

La verdad es que no es un libro para leerlo del tirón de principio a fin. Es más bien una recopilación de frases y reflexiones de motivación y running.

Este libro está bastante bien para quien esté pensando enfrentarse por primera vez a los #42195 o quiera recordar cómo fue su preparación aquella primera vez y recibir consejos sobre qué otras cosas podría haber hecho. Es un libro cortito, eso sí (83 páginas). Me ha gustado, quizás algunas cuestiones se quedan un poco en el aire al pasar muy "de puntillas" por ellas, pero hay otras ideas o consejos que voy a intentar aplicar la próxima vez que me prepare para correr un maratón (os habréis dado cuenta, de que ya empiezo a tener de nuevo la idea en la cabeza, ¿verdad?... jejeje).

El autor es bastante reconocido a nivel nacional como escritor de novelas, y también es aficionado a correr (de hecho, está federado y compite a nivel nacional). Incluso ha intentado poner en marcha un canal en Youtube para ofrecer consejos sobre running (aunque no ha tenido tiempo de momento para darle continuidad). El primer libro es para alguien que quiere iniciarse a correr, a un nivel muy básico, con conceptos muy sencillos y tratando de que la experiencia sea satisfactoria. El segundo libro intenta ir a un nivel más avanzado, para un corredor que ya tiene una rutina y que ya esté entrando de lleno en carreras y competiciones populares; este segundo libro ya me ha parecido más flojillo, no llega a concretar mucho y los conceptos no llegan a tener la consistencia necesaria para que el mensaje cale en el lector. Y el tercer libro ofrece recursos (en internet, o tecnológicos) para entrar en contacto con diferentes comunidades, publicaciones, y aplicaciones a disposición del corredor popular. Esto es todo un mercado!!!

Además, a comienzo de año había adquirido también un libro en papel para intentar introducirme en el trail (correr por la montaña), que era uno de los objetivos que me gustaría empezar a disfrutar este año (ya veremos si puede ser o no).

No hay más que echar un vistazo rápido al libro (índice y pasar por algunos capítulos) para darse cuenta de que es muy muy completo. De hecho, es demasiado avanzado para lo que yo vaya a poder necesitar ahora mismo. Es más bien una inciación para el corredor que quiere competir en ultra-trail, y para eso me queda bastante. Finalmente he decidido que es un libro al que quizás le vaya a sacar provecho dentro de un tiempo, pero ahora mismo, para iniciarme en dar los primeros pasos en el monte, me resultan algo complejas las instrucciones y métodos explicados, o los veo un poco lejos mejor dicho. Aún así, hay algunos conceptos que sí he aprendido y que voy a poder aplicar desde ya. Es un gran trabajo, aunque el lector objetivo es un runner de montaña con un nivel avanzado.


Y bueno, aquí seguimos, deseando poder dejar de leer y calzarme las zapatillas de una vez!!! :-D


miércoles, 17 de febrero de 2016

Y entonces esa anemia viene de.... pueeeeeees... ??? #cuestiondeFe

Hoy he tenido consulta de revisión con el médico de "digestivo" que me hizo las "pruebas desagradables" el día 8 (lunes de la semana pasada).

En la biopsia de las pruebas que tomó no ha salido absolutamente nada. Y de las "pruebas desagradables", tampoco hay nada destacable: un pelín de hernia de hiato sin que llegue a ser significativa (no tiene mal aspecto y no parece nada problemático), y alguna pequeña hemorroide internamente en el colon pero nada fuera de lo común.

Es decir, del estudio del digestivo no hay nada concluyente. La sospecha se sigue centrando en los antiinflamatorios que estuve tomando para el dolor de la hernia de disco de la espalda, ya que es un medicamento bastante agresivo con el estómago, y eso junto con la pequeña hernia de hiato, y las hemorroides, podrían haber dado un leve sangrado durante un periodo de tiempo y eso explicaría la anemia. Incluso podría haberse producido en algún momento una pequeña úlcera en el estómago y que se haya cerrado al dejar de tomar los antiinflamatorios.

En definitiva, como no hay ninguna evidencia de algo en concreto, habrá que seguir observando y si hay cualquier circunstancia que note extraña, acuda a consulta. Que evite los antiinflamatorios y trate de combatir los momentos en que duela la espalda con relajación o con medicamentos menos agresivos (paracetamol, nolotil); y que si aún así persiste el dolor y no es soportable, que tome antiinflamatorios pero poco tiempo y con protector de estómago (lógico, ¿verdad?... pues siempre nos empeñamos en tomar mal los medicamentos).

La semana que viene tengo nuevamente analítica de sangre. Y si los niveles de concentración de hemoglobina y de ferritina son más "aceptables", entonces tengo luz verde para volver a hacer ejercicio. Me ha dicho que correr no me va a perjudicar a la anemia. Lo único que hay que tener cuidado de que no me suponga un sobreesfuerzo demasiado exigente y que mi cuerpo no pueda soportar. La anemia hace que la concentración de glóbulos rojos sea menor, y por tanto la oxigenación del cuerpo también disminuya, y ese es el motivo por el que me falta aire, y me faltan fuerzas. Es decir, que si todo progresa adecuadamente, puedo hacer ejercicio sin ser tan borrico como para provocarme un síncope (o algo parecido).

Y por supuesto, continuar con el tratamiento con sulfato ferroso hasta que los niveles hayan llegado a valores normales, y se restituyan suficientemente las reservas de hierro.

Y por mi cuenta además, estaré pendiente y me haré alguna analítica de sangre periódicamente para controlar que no vuelva a suceder.

De todos modos, tengo consulta de revisión con medicina general dentro de 4 ó 5 semanas (junto con otra analítica más).

¿Son buenas noticias, verdad? Ya vamos viendo algo de luz allá al fondo del túnel. Esperemos que la analítica de la semana que viene confirme esta esperanza. Por ahora, sí que noto que voy algo mejor, y no llego asfixiado cada vez que subo una escalera en el trabajo.

Ah, y también hoy he estado en el banco para reclamar unas comisiones que me habían cobrado, y me van a devolver la pasta! Impresionante! He estado despistado y se me ha olvidado echar hoy la primi... lástima... ;-P


sábado, 6 de febrero de 2016

Más literatura runner: algo de filosofía, y lectura divertida y didáctica.

Bueno, pues durante el mes de enero, como no he podido correr demasiado (especialmente conforme se acercaba el final del mes), me he dedicado a leer un poco. Han "caído" otros tres libros:

La verdad es que me ha gustado, es un libro sobre running, pero diferente. Cada capítulo va dedicado a un aspecto de la vida que lo compara con el hecho de correr. Va introduciendo además personajes de diferentes épocas relacionados de algún modo con el running, unos muy conocidos y otros más anónimos. Me ha gustado especialmente el capítulo que habla sobre la libertad. =)

Este me ha parecido magnífico. Recomendado para cualquier tipo de corredor, desde el que le pica la curiosidad y quiere empezar, hasta el que ya está familiarizado y no hay domingo que no esté apuntado en una carrera. Todo el texto resulta muy ameno de leer, con muchas anécdotas divertidas, y además es muy muy didáctico. Incluye incluso planes de entrenamiento para carreras con diferentes distancias y objetivos. Ha sido él quien me ha hecho ver cómo estuve haciendo el borrico yendo a un ritmo un poco más fuerte de la cuenta en todos los entrenos en los que el plan decía "rodaje suave". Creo que ahora ya tengo claro cuál es el concepto de "rodaje", y cuando pueda volver a correr y entrenar, actuaré en consecuencia. Además, limitado por las sensaciones extrañas de comienzo de enero (y el diagnóstico confirmado a final de mes), le he cogido el gustillo a esto de correr despacio. Si alguien quiere un libro para introducirse en este extraño vicio de correr, éste es el suyo!

De nuevo el mismo autor, pero esta vez en un escenario más concreto. Relata su propia vivencia durante un Maratón de Madrid hace años, comentando lo que va sucediendo en cada kilómetro, e intercalando cada vez  una reflexión relacionada con el maratón, y describiendo lo que ocurre en nuestra mente (en la de cualquier corredor popular que se enfrenta a este reto). También es una lectura muy recomendable, tanto para quien se vaya enfrentar por primera vez a un maratón y se quiera hacer una pequeña idea, como para quien ya lo haya corrido alguna que otra vez y quiera devolver a su recuerdo su propia vivencia. Creo que el libro ya está retirado de la venta en formato papel, por lo que lo adquirí en formato electrónico (mediante el Kindle de Amazon).

Para el mes de febrero también iré preparando lecturilla, tendré que ir contrarrestando el mono y las ganas de salir a correr con otras alternativas, por ejemplo leer, además de disfrutar de más tiempo con la familia y con los peques, claro! :-D


sábado, 30 de enero de 2016

Sospecha confirmada: #cuestiondeFe

Genial. Análisis hechos y resultados evidentes. Tengo anemia ferropénica. Y además, bastante importante: tengo la hemoglobina en 8,13 g/dL (cuando el rango normal está entre 13 y 17,5); y tengo la ferritina (la reserva de hierro) en 8,40 ng/mL (cuando el rango normal está entre 20 y 425). Un pelín más bajo, y probablemente me habrían tenido que poner una transfusión... con razón me costaba la vida incluso subir la escalera del parkin!!! Lo que es un milagro es que estuviera trotando 8 ó 9 kms aunque fuese a más de 6 min/km... vaya tela!

Cosas que debe escuchar uno cuando comenta que tiene este problema:
  • "Es que tienes que comer más, hombre, no puedes estar sin comer!!!". Bien, nunca he comido tan sano como en los últimos 7 u 8 meses, nunca he cuidado tanto la alimentación. Como de todo, variado, y equilibrado, cuidando que casi todo sea nutritivo y que me aporte todo lo que necesito. De lo único que me "he quitado" en este tiempo ha sido de la bollería industrial, de las "porquerías" de picoteo (patatas fritas, frutos secos hipersalados, etc), de las cosas fritas (mejor a la plancha o al horno), y de las carnes muy grasas. Tomo menos bebida alcohólica (tampoco es que antes tomase demasiado): los "pelotazos" excepto alguna fiesta puntual, no los pruebo; y la cerveza en vez de tomarme 1 ó 2 diarias como antes, ahora son 2 ó 3 a la semana. Además, como 5 veces al día, 4 comidas fuertes (desayuno, almuerzo, merienda, y cena) y 1 más suave (fruta a media mañana), y son raciones generosas y acompañadas con pan.
  • "Es que te has quedado muy delgado, has perdido mucho peso!!!". Estupendo. Mido 1,76 y el peso ideal (dependiendo de la complexión de cada uno) para mi género y edad estaría entre los 56,7 kg y los 76,3 kg. Al comenzar a practicar deporte de manera habitual, en abril de 2015, pesaba 78 kg (es decir, estaba un par de kilos por encima de lo normal), y el día que corrí el maratón estaba en 71,5 kg aproximadamente (es decir, absolutamente en un peso normal). Un mes y medio después del maratón había ganado un par de kilos, estoy ahora en 73,4 kg. Me controlo el peso cada 15 días aproximadamente para comprobar que todo está correcto. Mi IMC en el momento de correr el maratón era 23,1 kg/m2, y ahora es de 24 kg/m2; el rango normal está entre 18,5 y 24,9 (es decir, estoy en lo normal, incluso cerca de la cota superior). Y el índice de grasa actual es de 18,8% (estuvo en 17,2% para la fecha del maratón), cuando lo normal es entre un 17 y un 23% (eso para personas como tú y como yo; los atletas y corredores de fondo suelen tenerlo entre un 6 y un 12%).
Supongo que con esta explicación, podemos cuestionar que el motivo de la anemia sea la alimentación o la delgadez, no? ;-)

¿Y cuál ha sido el motivo? Pues en realidad supongo que ha sido una suma de motivos, una mezcla peligrosa, jejeje.

Cuando empecé a notarme "flojo", cansado, que no era capaz de rendir como me gustaría en los entrenamientos, fue hacia el mes de noviembre. El fin de semana que corrí en Ronda (el Puerto del Viento), tuve una gastroenteritis que me dejó bastante tocado y debilitado. Todo el tiempo estuve achacando ese cansancio a la fase de máxima carga de entrenamientos para el maratón, y siendo la primera vez que lo hacía, pensé que podría ser normal. La "alerta naranja" llegó el día de la Media Maratón del Rincón de la Victoria, que ni pude correr a un ritmo alegre en el previo de 9 kms que hice esa mañana, ni mucho menos después en la carrera. Y ni por esas, se me ocurrió pensar que podía haber "algo más" que me estuviera llevando a esa sensación de cansancio y de perder fuerzas... lo que viene siendo un novato inconsciente, jeje. Cuando empecé a utilizar el Garmin para el registro de la actividad, es cierto que las mediciones eran mucho más reales que las que me estaba dando el GPS del móvil, y en virtud de eso "reajusté mis tiempos previstos" para la carrera; lo cierto es que si hubiera comprobado realmente la medición con los dos dispositivos a la vez, me habría dado cuenta de que a pesar de esa diferencia de medición, realmente mis ritmos de entrenamiento estaban siendo un poco más lentos que antes.

Después de todo esto que estoy descubriendo en estos últimos días, ya me he quedado con la curiosidad... ¿cómo quedé clasificado en la Maratón de Málaga entre los atletas que corrían con anemia??? Aiiiish...

En definitiva, los entrenos para el maratón fueron exigentes para el cuerpo (sobre todo para alguien como yo, que venía de 15 años de sedentarismo hasta apenas unos meses antes), la gastroenteritis de primero de noviembre me dejó algo debilitado, y encima fui bastante borrico durante el verano y otoño con los ritmos de los rodajes: si en el entrenamiento ponía "rodaje a R1" (ritmo relajado), como me encontraba con fuerzas yo corría en R2 ó R3 (ritmos mucho más vivos). Que no pasa nada por hacer eso de vez en cuando, pero como norma general, si un plan de entrenamiento dice "rodaje suave", hay que hacerlo suave (ya habrá tiempo para darlo todo en las sesiones de series o en las carreras).

Pero... ¿es esto suficiente para justificar esa anemia tan bestia? Pues probablemente NO. El ejercicio intenso y continuado hace que tiremos de muchos recursos de nuestro cuerpo (de hecho, está reconocida la "anemia del corredor"), pero no puede ser tan incipiente a mi nivel, tampoco he hecho nada extraordinario. Tiene que haber algo más.

Esta semana me he hecho ver por un médico especialista en digestivo. Le comenté que debido a mi hernia de la espalda, los días que tengo dolor intenso suelo tomar antiinflamatorios (enantyum, ibuprofeno). Este tipo de medicamentos, por tomarlos puntualmente para alguna dolencia, no pasa nada. Pero yo lo he estado tomando de manera prolongada, muchos muchos muchos meses (unos meses me dolía más y tomaba más pastillas, quizás 20; y otros meses me dolía menos y tomaba menos comprimidos, quizás 10). Bien, pues eso es bastante peligroso tanto para el hígado como para el estómago, sobre todo si los tomas sin protector de estómago como hago yo (inconsciente rozando la estupidez). El médico sospecha que esos antiinflamatorios me han podido hacer daño al estómago (alguna pequeña úlcera, una hernia de hiato, o algo similar), y que eso podría explicar que durante este periodo de 3 meses haya podido tener pérdidas de sangre internas (me habría dado cuenta en las heces si me hubiera fijado), y eso haya provocado esta anemia. Me ha pedido que no tome antiinflamatorios para el dolor (que pruebe a aguantar, o cuando me duela mucho que tome paracetamol o nolotil); y si no hay más remedio que tomarlos, que sea con protector de estómago; pero vaya, que los evite. Y además me va a hacer unas pruebas diagnósticas que suelen ser bastante desagradables, para comprobar si hay alguna pequeña fuga por ahí que haya que tratar para evitar la pérdida de sangre.

Por otra parte, para tratar la anemia, estoy tomando comprimidos de sulfato ferroso. Los estoy tomando con vitamina C (zumo de naranja por ejemplo) para mejorar la absorción. Y también estoy procurando incluir en mi dieta bastantes alimentos ricos en hierro, cuidando que la combinación sea adecuada para una buena absorción (dejando la leche, café, etc. de manera aislada y separada de las comidas y de las tomas del hierro; e incluyendo frutas y verduras junto con el alimento principal). El médico de cabecera me pidió que no hiciera nada de ejercicio (ni suave, ni menos suave), y que vuelva por allí dentro de un par de meses para ver cómo está todo. Con lo del ejercicio procuraré hacerle caso, especialmente mientras me siga sintiendo cansado, mareado, y sin aire al subir escaleras; en cuanto a lo otro, dentro de 3 ó 4 semanas me repetiré la analítica, quiero comprobar cómo va la cosa, me parece demasiado esperar 2 meses sin ningún control intermedio (¿y si va a peor, qué?). Total, que me lo voy a tener que tomar con paciencia y resignación durante todo el mes de febrero (y a ver cómo se presenta el mes de marzo). Tengo un mono increíble por salir a correr, pero procuraré ser "good boy" y guardar las energías para retomarlo con ganas cuando esté bien recuperado.

Autocontrol, paciencia, y pastillas de hierro... por eso digo que esto va a ser... #cuestiondeFe


lunes, 25 de enero de 2016

Los beneficios de correr despacio

Pues como ya adelantaba en la crónica de la Carrera Popular de Alhaurín, no me encuentro con buenas sensaciones cuando intento correr, o cuando intento forzar un poco la máquina. De hecho, ni siquiera consigo forzarla, es una sensación de que el cuerpo "no da para más" a pesar de que vaya a ritmos muy llevaderos.

Hasta ahora se lo venía achacando a que necesitaba recuperarme del maratón, que había llegado a la última fase del plan de entrenamientos muy cansado y estaba pagando un poco el haberme aventurado a debutar en los 42,195 el mismo año que empezaba a correr. Que en parte, es un motivo, la recuperación tiene que venir despacito.

Pero ya ha pasado más de mes y medio, físicamente me encuentro bien (no tengo dolores ni molestias en las piernas; alguna vez aislada los tibiales, pero nada preocupante), y mentalmente tengo muchísimas ganas de correr y experimentar nuevos terrenos. Y enlazando esto, con otros aspectos en los que me estoy sintiendo raro en mi vida cotidiana, y pequeños percances que me están ocurriendo, es cuando ya definitivamente he tenido que sospechar que había "algo más".

El otro día fui al médico y hoy me han hecho la extracción para una analítica completa. El viernes tendré los resultados y podré comprobar si mis sospechas son ciertas. Y mi sospechosa no es otra que una tal "anemia ferropénica", ¿por qué? Pues porque de la siguiente lista de síntomas, cumplo en las últimas semanas al menos con 10 de ellos (y 2 ó 3 los vengo sintiendo ya desde noviembre, coincidiendo con esa fase final del plan de entrenamiento del maratón):

Mientras tanto, ayer encontré por fin la paz, y la solución para poder seguir practicando mi deporte favorito: correr despacio. El jueves había salido yo solo por la noche a intentar correr unos 10 kms de manera progresiva (de menos a mas), y la sensación fue bastante mala; a pesar de no llevar un ritmo muy vivo precisamente (la media salió a 5:43), a los 5 kms estaba ya agotado, y tuve que parar definitivamente antes de llegar a los 9 kms. ¿Pero qué me pasa??? Después de reflexionar un poco, cambié mi actitud y lo vi claro. Ayer por la mañana salí un rato a correr acompañado por Bart. La mañana era soleada, en un entorno donde es muy agradable salir a dar una vuelta, y empezamos a correr sin ningún plan en especial, simplemente a disfrutar sin mirar el reloj ni preocuparnos por cuántos kms íbamos a hacer, lo que salga. Y corriendo despacito, charlando, poco a poco, echamos una mañana estupenda, y las sensaciones al terminar eran inmejorables! Qué gustazo! Salieron 8,91 kms a una media de 6:13. Mi pulso se mantuvo entre las 145 y las 150 ppm todo el rato (un poco altas para esos ritmos de carrera, pero es uno de los síntomas de la lista anterior), y solamente "me solté" en un pequeño esprint (no más de 150 metros) que hice al terminar (para intentar subir el pulso, que no superó las 160 ppm). Y eso es lo que pienso hacer en las próximas 2 ó 3 semanas, calma absoluta! Me encanta este deporte!