domingo, 26 de abril de 2015

Familia deportista!

Este fin de semana ha sido muy deportivo para toda la familia.

Yo entrené mi tirada larta al PTA tal y como comenté ayer.

Ayer mismo pero por la mañana, Gael, con sus 3 añitos, compitió por primera vez dentro de las actividades de la Milla Urbana organizada por la Universidad de Málaga. Corrió con los menores de 7 años una distancia de 400 metros. Llegó el antepenúltimo, pero haciéndolo a ritmo constante y disfrutando de lo que hacía, una maravilla! ^_^

Y hoy domingo, mi mujer (Claudia) y mi madre han participado en la III Carrera Mujeres contra el Cáncer. Claudia además participaba llevando a Milo en su carrito. Han ido andando, pero han completado su recorrido de 5 Km con mucho orgullo, claro que sí!


sábado, 25 de abril de 2015

Y ooootra vez sufriendo con la mochila del agua...

Nuevo intento de tirada larga con la mochila de hidratación, y otra vez sufriendo con ella... ay!
Además de lo ya comentado la vez anterior, por restar esa sensación de libertad al correr, algo que ya tenía en cuenta y de lo que he tratado de desconectar en esta ocasión, me he encontrado con otro problema añadido.
Me planteé una ruta entre mi casa y el Parque Tecnológico, a un ritmo tranquilo para resistirlo bien ya que no había hecho el recorrido a pie nunca (sólo en coche). Tampoco sabía la distancia exacta, solamente sabía que eran algo menos de 20 km. Llené la bolsa con isotónica que había estado en la nevera todo el día (por probar qué tal el avituallamiento en marcha con ese tipo de bebida en vez de agua, y también por probar cuánto aguantaba la bebida fría sin convertirse en caldito de puchero).
A los 3 km aproximadamente, al pasar por Los Asperones I aproximadamente noté que me caían unas gotitas en la parte trasera de las piernas. ¿Tanto estoy sudando hoy? Pero si está nublado y no hace tanta calor como la vez anterior! Pero no, pasé la mano por la espalda y la camiseta estaba empapada, y no era sudor, olía a isotónica... conclusión: bolsa de la mochila de hidratación pinchada.
Fue perdiendo el contenido poco a poco, pero a buen ritmo. A partir del km 6 ya sólo podía dar pequeños sorbitos, chupando del tubo con bastante fuerza porque el contenido estaba al fondo. Estaba fresquita, eso sí, jejeje.

En definitiva, hice la tirada larga con muy poquito líquido que reponer durante la carrera. Al terminar, nivel de hidratación: la lengua áspera como la de mi gato. Una vez más, tuve que hidratarme a base de cervecita después de la carrera, qué le vamos a hacer...

Resultado del entrenamiento (además del percance con la hidratación): 18,7 km en 1:49:35, con el siguiente perfil de la etapa:

Conclusión: Planteándome la adquisición de un cinturón de hidratación con posibilidad de carga de un par de bidones de 500 ml. Y pendiente el recambio de la bolsa de la mochila.

domingo, 19 de abril de 2015

XXXVII Carrera Popular de El Palo 2015

Hoy he disputado la Carrera Popular de El Palo, con una distancia de 5,7 Km aproximadamente, comenzando a mediación de las playas de El Palo (en el paseo marítimo), y llegando hasta la playa del Peñón del Cuervo, y vuelta.

Lejos de los que han marcado los mejores tiempos, estoy satisfecho con la carrera, con un tiempo final de 26:34 (a 4:38 min/km) siendo el 156 de la general y el 89 en mi categoría, de un total de 643 que completaron la carrera.

Hasta ahora en entrenamientos había llegado a correr 5 km en 23:25 con una media de 4:41 min/km y yendo a por ese objetivo de los 5 km expresamente. Así que en el momento de competir he conseguido mejorarlo un poco con una distancia un pelín mayor.

Estos son los parciales por km:


Lo mejor, las cervecitas de después con los compañeros, jejeje.


martes, 7 de abril de 2015

Odiando la mochila del agua desde el primer día!

El domingo a mediodía decidí salir a correr una ruta más o menos larguita y algo exigente (al menos para mi estado de forma), para probar la mochila del agua.

La primera vez que hice una ruta parecida a esta, en marzo, llegué a casa bastante deshidratado (incluso un poco mareado, hasta que comí algo), fueron 16,9 Km por la zona de Puerto de la Torre, Soliva, Teatinos, Polígono El Viso, Feria, Palacio de Ferias, Hipercor, Ciudad de la Justicia, Portada Alta, y vuelta a casa por la carretera del Puerto de la Torre.

La siguiente ruta larguita fue la Media Maratón de Málaga el 22 de marzo, ya en terreno llano, y con avituallamiento líquido cada 5 km, así que no hubo ningún problema de deshidratación ni mareos, ni nada de eso. Es un lujo eso del agua fresquita cada pocos km!

Pero en los entrenamientos no hay puestos de avituallamiento, así que algo tenía que hacer para disponer de agua durante la ruta. Me acordé de la mochila con depósito de agua que tenía de haber cogido la bici el año anterior, me la colgué a la espalda, la ajusté lo mejor que pude sin que me apretase demasiado pero que tampoco estuviera suelta, y a correr.

La ruta era casi la misma que la vez anterior, pero llegando hasta lo alto del Puerto de la Torre (carretera principal de la barriada), es decir, 17,7 Km. Aquí está el perfil de la etapa:


Voy a tratar de resumir las sensaciones que percibí durante el entrenamiento, sobre todo en lo relacionado con la mochila para el agua, enumerando lo que me pareció "bien" y lo que me pareció "mal"...

MAL
  • La mochila me limita mucho la sensación de "libertad", y justamente esa sensación es la que hace que disfrute y que me guste correr. Con lo cual, esta vez se me hizo más aburrido, tedioso, pesado.
  • El peso (aunque no era demasiado, kilo y medio aprox) y la incomodidad, se notan mucho en el ritmo de carrera. Me restaba entre 20 y 25 segundos por kilómetro, con respecto a referencias de días anteriores en la misma zona y sin mochila. También es verdad que apretaba un pelín menos el ritmo sabiendo que iba a hacer algún km más.
  • Con el paso de los km, se va notando un poco el roce de la mochila en los hombros, aunque no llegó a hacerme ningún daño (por supuesto, nada que ver con los que en semanasanta han estado sacando tronos, por ejemplo). Podría haberla apretado más para que bailase menos aún, pero me habría agobiado demasiado la tira que queda cerca de la altura del cuello. Creo que el ajuste era el adecuado.
  • Lo peor de todo: a partir del km 7 u 8, entre el calor de la espalda, y el sol pegando todo el rato en la mochila, aquello ya no era agua, era caldito de puchero, y era bastante desagradable darle un chupetón al tubo de goma y echarle al cuerpo el agua caliente. Para que el agua aguante fresquita, tendría que haber metido la mochila en el congelador un rato, pero no sé si será peor "sollarte" la espalda con el bloque de hielo dando golpes, o beber agua caliente y #cagarteporlaspataspabajo al llegar a casa, jeje.
  • Mis rodillas no son lo mismo que hace 20 años, y se nota. Cuesta abajo, el impacto sobre las rodillas es bastante fuerte, y lo voy notando más cuanto más larga es la etapa. A la altura del km 11 cuando terminó la cuesta abajo las tenía bastante resentidas. Y al día siguiente más aún. A eso hay que añadirle que el terreno en su mayor parte es urbano, acera concretamente (no siempre puedo circular por el asfalto). Quizás ayude a mis rodillas elegir un terreno más llano y más blando cuando quiera hacer distancias larguitas (por ejemplo la playa, o el paseo marítimo).
  • La ruta elegida, algo complicada con el handicap de la mochila. Empezar los 2 ó 3 primeros km subiendo a lo alto del Puerto de la Torre, y terminar los últimos 5 km cuesta arriba, condiciona bastante el resto de la carrera, no pudiendo mantener un ritmo más "alegre" en llano porque estás recuperando aire de la subida o reservando algo de energía para el final, ni cuesta abajo (por el impacto de las rodillas). Nuevamente, con esto me ayudaría elegir de vez en cuando una ruta más llana, que además me daría una referencia algo más fiable sobre mi ritmo por km.
  • La hora elegida tampoco ayudó mucho. El día había estado casi nublado, parecía propio para salir a correr, pero no pude disponer de tiempo libre hasta casi las 13:30, justamente cuando se despejó y empezó a pegar más fuertecito el sol. Llegué a casa a las 15:15. Seguramente las sensaciones habrían sido mejores de haber salido temprano por la mañana, o antes de anochecer.

BIEN
  • Al terminar la carrera, no tuve ningún tipo de fatiga "extraña", ni mareos, ni sensación de deshidratación. Y eso que tampoco bebí mucha agua (la mitad del depósito de la mochila más o menos), estaba tan caliente que no se apetecía.
  • La vez anterior (cuando hice los 16,9 km en esa ruta), el final lo hice dejándome arrastrar y deseando que se terminase ya la cuesta. Esta vez, aunque fatigado por la subida, tras 17,7 km llegué "dignamente", e incluso me permití el lujo de apretar un pelín en los últimos metros de la subida.
  • Corriendo en terreno más llano (sin el castigo de largas cuestas arriba), quizás pueda permitirme una distancia de unos 15 km o más sin mochila para el agua ni nada. Por supuesto, contando también con que el clima sea fresco (un día caluroso, o madrugón o chiringuito, jeje). En mis tiempos, daba igual la época del año, podía correr un par de horas (no sé ni cuántos km serían, unos 25 supongo) sin llevarme agua ni nada, y llegaba bastante bien a casa... claro que estamos hablando de hace 18 ó 20 años, y ya hemos dicho que ni mis rodillas ni lo demás, son lo mismo que antes... ains.
  • Creo que para hacer distancias largas, podría acostumbrarme a la mochila, aunque tengo que ver la manera de resolver lo del calentamiento del agua (puagh, puagh, y puagh).

Si algún #runner más experimentado tiene consejos que ofrecerme en referencia a la hidratación durante el entrenamiento, encantado de escucharlo. Gracias! =)


lunes, 6 de abril de 2015

Media Maratón de Málaga (22/03/2015)

Cuando era más joven, solía hacer deporte, así "a lo loco", por gusto. Salía a correr, sin marcarme una ruta fija, ni un tiempo, ni una meta, simplemente por disfrutar un rato pensando en mis cosas y quemando la energía sobrante.

El año pasado, después de bastante tiempo de "sedentarismo", decidí practicar algo de deporte y empecé a coger la bici con un amigo. Después de unos cuantos intentos, tuve que reconocer que la vibración del asfalto y los caminos de campo, no le iban nada bien a mi ernia de espalda, así que dejé la bici aparcada, y la espalda dolorida.

A comienzo de este año volví a proponerme hacer algo de deporte, y recordé lo que me gustaba correr. Y para que no se quedase en una propuesta, decidí ir marcándome algunas metas. Para empezar, me apunté a la Media Maratón de Málaga, que me quedaba tiempo suficiente para prepararme un poco; compré calzado adecuado, unas camisetas técnicas y mallas (cuando estaba más en forma no las necesitaba, ahora sí, para evitar roces en la cara interior de las piernas, jeje).

Empecé a salir muy poquito a poco, despacito, en enero. Aunque entre una cosa y otra, apenas salí 3 veces. En febrero hubo varias circunstancias que se acumularon y no pude salir a correr: el dolor de la ernia era un poco insoportable algunos días, tuve una pequeña lesión en un ojo que tardó un par de semanas en curar, y por encima de todo, nació Milo!!! =)

Ya en marzo, y viendo que el tiempo se me echaba encima (la carrera era el 22), salí de nuevo a correr. Salí 4 veces en total antes de "el gran día", con sensaciones un pelín mejores que en enero en cuanto a la condición física, pero siendo consciente de que estaba muy lejos de haberme preparado bien para semejante reto. La esperanza la depositaba en que había estado entrenando por los alrededores de mi casa (todo son cuestas arriba y abajo, y para volver cualquier ruta termina cuesta arriba, con diferentes desniveles y distancias, pero p'arriba); mientras que la media maratón era prácticamente llana, y eso me daba un margen de confianza.

Comí bien el día anterior, dormí bien esa noche, y desayuné tranquilo y tempranito. El día se presentaba ligeramente lluvioso, y eso también era bueno; habría que andar con cuidado para no resbalar, pero al menos no haría calor.

Antes de la salida me encontré con los compañeros de IDoRun, y estuvimos bromeando sobre lo que se nos venía encima, hasta que nos colocamos con los otros 7000 corredores en la salida.

Salíamos bastante atrás, y me agobia un poco correr entre una multitud, así que decidí apretar un poco el paso (sin pensar en si después me pasaría factura con el paso de los kilómetros). Tardé 1 kilómetro y medio en lograr estar a una altura de carrera que me permitiera ir menos apretado, y empezar a establecer un ritmo más constante. Me costó mucho menos de lo que esperaba mantener un ritmo "alegre" (para mi estado de forma) y constante durante casi toda la carrera. De hecho, mi mejor km fue el 13 y mantuve esa línea hasta el km 17 ó 18.

Y ahí, fue cuando ya empecé a notar la falta de entrenamiento. Los dos últimos kilómetros se me hicieron bastante más pesados, y tuve que bajar un poco el ritmo, mientras que muchos corredores habían reservado energías para apretar en la parte final. En el último km me alcanzó un compañero de trabajo, y me acompañó un buen trecho dándome ánimo (esa rostro pálido que tendría yo, jejeje), y ya antes de entrar en el estadio se despegó y avanzó. Gracias por el apoyo!

Al entrar en el estadio me invadió una reconfortante sensación de satisfacción por haber logrado el reto. Disfruté esos últimos metros por la pista hacia la línea de meta. No lo había preparado ni lo había pensado en absoluto, pero en ese momento me acordé de mi padre, que hubiera estado orgulloso de haber podido verme logrando retos una vez más (y lo que habría disfrutado de poder conocer a su segundo nieto); también me acordé de un buen amigo y compañero (que además a la semana siguiente se cumplían 2 años de su fallecimiento). Y con ellos en mente, crucé la meta, y a ellos les dediqué el saludo al entrar, allá donde estén.

Dejo aquí el vídeo del minuto de mi entrada en meta, cortesía de Media Maratón Málaga y CorriendoVoy:

Mi tiempo en la línea de meta fue 1:59:15. Teniendo en cuenta que pasé por la salida 3 minutos después que el primero que salió, medido por chip, mi tiempo real fue de 1:56:14. Me daba por satisfecho simplemente con terminar la carrera, así que misión más que cumplida! :-D

Al llegar y tras colgarme la medalla conmemorativa del evento, saludé a los compañeros que me encontré, me hidraté un poco, comí algo de fruta, me cambié la camiseta y me abrigué un poco, y subí a la grada a buscar a la familia, que habían venido a recibirme.

La verdad es que ha sido una experiencia estupenda, me ha motivado para seguir practicando deporte, y marcarme nuevos retos, por el simple gusto de hacerlo, sin ninguna otra pretensión que la de reforzar muchos de los valores que me han transmitido quienes han estado ayudándome toda mi vida.